Arquitectura y pandemia: apuntes para reforzar una profesión

 

Simplemente nos tomó por sorpresa, alterando la rutina del trabajo, como esos cambios al anteproyecto tan frecuentes y normales, pero ahora sin una fecha de término y con la noticia de hacer home office obligatorio, de actualizar equipos, programas y modalidades de comunicación; cierto, nadie esperaba un cambio de timón tan súbito e inesperado producido por un fenómeno que jamás en la historia humana conocida se había registrado. Todo se relentizó como la escena de Neo en el Matrix fílmico.

Nos dimos cuenta de que teníamos dos conceptos que jurábamos no tener jamás: el tiempo y el espacio (el virtual, al parecer es infinito). Las actividades presenciales y físicas quedaron paulatinamente relegadas a segundo plano en nuestra actividad profesional, las reuniones de café con un apretón de mano fueron desplazadas por las plataformas digitales “meetings”, en efecto, al principio los temores a todo cambio son naturales, ahora al parecer, lo normal será la videoconferencia. 

 

En el gremio es frecuente leer esta aseveración: la “nueva normalidad” se ha quedado y no se volverá a la anterior; sin duda es una buena oportunidad para cambiar el paradigma en cómo hacemos arquitectura y cómo la edificamos. Internet se hace aliado e imprescindible recurso para nuestro trabajo, aprender a conectar nuevos diálogos provocados por cambios en los mecanismos de gestión en las dependencias públicas por cierto obligadas a mutar repentinamente sus procedimientos a la red digital. 

El intercambio de ideas entre clientes y diseñador-constructor se hace en el marco de la sana distancia, de protocolos sanitarios y de una cada vez más imperativa virtualidad que incluye lo financiero. El indicador confiable ya no es la sonrisa oculta tras un cubrebocas sino la lectura térmica corporal ¿será el despegue de la domótica en los controles de acceso privado y público? 

 

La definición de hacinamiento dejó el diccionario y se plasmó en lo cotidiano, los dormitorios tomaron su real dimensión y descubrimos lo multifuncional que son la sala, el comedor, la cocina y el cuarto de amenidades. Añoramos la terraza y los espacios abiertos, descubrimos que el COS no es sólo para obtener un visto bueno en el proyecto, buen momento para replantear las dinámicas vivenciales en lo arquitectónico y urbano. 

El concepto de resiliencia nos aborda más que nunca y pone en entredicho la capacidad para enfrentar con los recursos disponibles las encomiendas laborales futuras, por lo pronto el acervo digital va replegando al impreso…siendo sincero, no dimensiono aún las consecuencias de ello.

 

*Arq. Juan Antonio Falcón Vázquez. arxearquitectos@hotmail.com

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