¿Conoces tu historia?

 

La historia del Bajío, especialmente de Guanajuato, nos da una idea muy clara del por qué somos y pensamos como lo hacemos. Nos acerca a la realidad de cómo se formaron las ciudades que hoy conocemos. Pero también, este conocimiento nos aproxima al futuro y a entender qué funciona en nuestra cultura ciudadana y qué no. En esta edición, con el pretexto de celebrar los 209 años de la independencia de México, nos dimos a la tarea de averiguar sobre ese pasado y el origen de nuestras ciudades

Al parecer todo comenzó con Chupicuaros que se asentaron en lo que hoy es la Presa Solís, está cultura llegó a ser tan importante como los Olmecas por la producción de cerámica. Anque eran pueblos nómadas, cada año buscaban establecerse en el verano a la orilla del Río Lerma. Según el arquitecto, Gregorio De la Rosa Falcón, estudioso de la historia del estado, “hoy en día se sabe de la existencia de seis zonas arqueológicas: Peralta en Abasolo: Plazuelas, Pénjamo, Cañada de la Virgen, San Miguel Allende; Cóporo en Ocampo; Arroyo Seco en San Diego de la Unión; todas pertenecientes al Post Clásico (después del 900 DC), pero, estos descubrimientos tienen si acaso, 25 años, antes se creía que no había culturas importantes en el Bajío”. 

 

Después de esto el primer asentamiento “formal” fue Acámbaro, fundado por Fernando Tapia, un Otomí que respondía originalmente al nombre de Conín, y quien, apoyado por los españoles, logró agrupar a indígenas tarascos, tlascaltecas, incluso náhuatles, con la promesa de ofrecerles una paga para trabajar en las minas. Solo así lograron establecerse en un lugar; según De la Rosa, la gente del Bajío siempre fue libre, nunca hubo esclavitud. Tapia también fundo San Miguel de Allende, San Felipe y Querétaro con la intención de defender la región de los aztecas, quienes querían conquistar esta zona, después de que Cortés tomara el Valle de México.

Otro periodo de fundación de ciudades en el estado, se dio por la existencia de dos caminos reales que conectaban a la ciudad de México con Zacatecas, esto sucedió hacia 1550; el primero recorría Apaseo, Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao, León, para unirse con Lagos de Moreno y de ahí a Ojuelos, al Camino Real de Tierra Adentro, que venía de Querétaro, San Miguel de Allende, Dolores, San Felipe, Ocampo y Ojuelos.

 

El resto de ciudades surgieron a partir de las estancias, en un principio para albergar ganado y cultivos. Sin embargo, con el tiempo tuvieron que ser reguladas y por el perfil de los terrenos y su clima se decidió llevar las reses y animales a estados como Durango y Chihuahua, así Guanajuato se estableció como una región bisagra, que producía alimentos tanto para las zonas donde había minas en Zacatecas y el mismo estado, o para la Ciudad de México. Valga anotar que San Luis de la Paz que surgió hasta 1560 por la paz que firmaron los indígenas con el apoyo de los franciscanos y jesuitas.

Precisamente, fueron las comunidades religiosas quienes primero dieron estructura a las ciudades, todas se basan en un templo o varios, rodeados de viviendas y áreas de servicio como rayas y otros. Antes de ellos los indígenas sólo construían los presidios, los cuales ya para la época colonial no existían. Según el arquitecto Gregorio, una vez que llegan los españoles al Bajío, “se dan cuenta que estaban frente a una realidad muy diferente a la del altiplano, entonces tienen que pactar, pedir abasto a España y religiosos, también vienen muchos hombres solteros a establecerse acá y casarse o tomar como parejas a mujeres indígenas, sucede un mestizaje que, aunque no está documentado, es obvio que existió”. 

 

Hasta la época colonial, según De la Rosa, “no había ningún principio urbanístico para fundarlas, la ordenanza de Felipe II fue hasta 1573, cuando ya estaban fundadas las ciudades, entonces fue un urbanismo espontáneo, donde se trató de aprovechar el terreno, con la experiencia indígena, los conocimientos españoles y la participación de los religiosos, fue entonces una conquista espiritual, por eso se privilegió la construcción de las iglesias, para que fueran el hito de reunión y punto de identidad de los poblados, con el paso del tiempo esos pequeños templos se van a destruir y hacer los que aún hoy existen”. 

Guanajuato jurídicamente

Oficialmente, de acuerdo a registros legales, los tarascos fundaron la primera aldea, Yuririhapúndaro, que fue cabecera del gobierno, “como lo demuestran los nombres de Pénjamo, Cuerámaro, Huanímaro, Tarandacuao, Jerécuaro, Uriangato y Guanajuato. “Don Antonio de Lara y Mogrovejo, oidor de la audiencia de México, por especial comisión de don Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque y virrey de la Nueva España (1653-1660), le dio el nombre de Villa de Santa Fe del Real de Minas de Huanaxuato, erigida en ciudad por el rey Felipe V el 8 de diciembre de 1741”, señala en un ensayo el licenciado, José de Jesús Velázquez Hernández. 

 

“El 4 de diciembre de 1789 se publicó en Guanajuato la Ordenanza de Intendentes, que erigió a aquella ciudad en capital de la Intendencia de su nombre, siendo la superficie de ésta igual a la del hoy estado, más los pequeños territorios de Contepec y Santa Ana Maya, que pasaron a depender de Michoacán por la Constitución de 1857”. 

Según Vázquez, el primer antecedente normativo de la integración del estado de Guanajuato lo encontramos en la Constitución del Estado de Guanajuato de 1826, la cual en su artículo 4 señala: Forman el territorio del estado: Acámbaro, Apaseo, Celaya, Dolores Hidalgo, S. Felipe, Guanajuato, Irapuato, León, S. Luis de la Paz, S. Miguel el Grande, Pénjamo, S. Pedro Piedragorda, Salvatierra, Salamanca, Silao, Valle de Santiago y Yuririapúndaro, con los pueblos anexos a estos, y con todo el terreno de la que antes se llamó provincia de Guanajuato, cuyos límites se demarcarán por todos vientos de una manera inequívoca”.  Además, divide al estado en cuatro departamentos, cuyas cabeceras serán: Guanajuato, Celaya, San Miguel de Allende y León. 

 

No es hasta 1917 cuando se promulga la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Guanajuato, la cual señala en su artículo 14, la división territorial del estado en municipios, sin embargo, no los menciona, y remite a la ley orgánica respectiva para su determinación. Para el licenciado, “existen varias lagunas en el periodo comprendido entre 1917 y 1968, al carecer de una definición de los municipios que conformaban el estado de Guanajuato.” Al observar periódicos oficiales de la época, es común ver que se sigue haciendo alusión a los distritos años después de 1917, y continuar denominando a Comonfort como Chamacuero y a Manuel Doblado como San Pedropiedragora. 

La planeación en Guanajuato

El estado ha sido ejemplo a nivel nacional, e incluso internacional sobre temas de planeación. Según el arquitecto De la Rosa, “no fue sino hasta el siglo XX, después de la Revolución Mexicana, cuando comenzaron a formarse las ciudades, cuando las haciendas se fragmentaron y repartieron. Antes de la Segunda Guerra Mundial, aún había haciendas muy grandes en el Bajío y poblados muy pequeños. 

 

Jesús Vázquez señala que la primera ley de planeación que hubo en Guanajuato fue la de 1941. Sin embargo, para De la Rosa, el acontecimiento que vino a transformar la región, fue El Plan Guanajuato, realizado por Juan José Torres Landa entre 1961.65”. Dicho proyecto consistía en el desarrollo de los 46 municipios del estado, incluía la realización de las primeras autopistas, presas y obras hidráulicas. Logró la instalación de las primeras industrias en el corredor León-Irapuato-Salamanca-Celaya a través del bulevar del Bajío. En León y Celaya abrió los Bulevares López Mateos, que sin duda cambiaron la fisionomía de estas ciudades.  

A partir de este momento según De la Rosa, llegó el cambio, el estado cambió su condición agrícola a industrial. En 1988, bajo el gobierno federal de Miguel de la Madrid, se creó la Secretaria de Planeación y Presupuesto, la cual recomendó a los estados hacer una planeación, el estado que respondió más rápido a esta sugerencia fue Guanajuato, por eso en León se fundó el primer IMPLAN y ahora a nivel estatal lidera el IPLANEG.

Durante la gubernatura de Carlos Medina Plascencia, entre 1991-95 se creó el primer plan de desarrollo de gran envergadura, el Plan Guanajuato 2025 que establece como visión tener un estado con una “sociedad solidaria, incluyente, organizada, participativa, plural, democrática y equitativa que convive bajo un marco de respeto absoluto del Estado de Derecho”. Con un sector productivo promotor del desarrollo, además de infraestructura de servicios suficientes y eficientes, todos comprometidos con el medio ambiente. Sumado a un alto nivel educativo y cultural, con capacidad innovadora y una alta participación social. 

 

*MCO. Mónica Lucía Pulido Celis. Directora de Contenidos Revista ARKIN, monicalucia.arkin@gmail.com

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