El castillo de Neuschwanstein

El capricho del rey
Ubicación:
Neuschwanstein, Alemania
Fotografías:
National Geographic España

El castillo de Neuschwanstein fue el último que mandó construir Luis II de Baviera, la obra se caracteriza por “flotar” sobre un desfiladero y hoy forma parte de la ruta fascinante que recorre los grandes sueños arquitectónicos de aquel rey enamorado del arte.

El llamado “rey loco” tenía fama de excéntrico, pero los palacios que imaginó como refugios en los bosques, montañas y lagos de su amada Baviera forman hoy una de las rutas más atractivas de Alemania. Neuschwanstein se halla a cuatro kilómetros de Füssen. Dicho rey dibujaba desde niño el desfiladero de Pollat, cerca del palacio de su padre, a los 24 años, cuando ya era rey, mandó construir en dicha falla geográfica su castillo más fantasioso y el que menos pudo disfrutar.

La obra inició en 1869 y tardó más de dos décadas en terminarse, la principal característica es que todos los materiales y trabajadores, eran originarios de Baviera, hecho que ayudó a desarrollar la industria arquitectónica, artística y artesanal de la región.  Por ejemplo, para el interior contrató a un escenógrafo teatral para que representará las óperas de Wagner, quien era su protegido.  

El castillo cuenta con algunas áreas de gran relevancia por su arquitectura e interiorismo, una de ellas es la entrada principal, que recibe al visitante con toda la solemnidad en el patio superior. El edificio a la derecha es la “casa de los caballeros” y el de la izquierda es el “cuarto de damas”.

En su interior se destacan, la Sala del Trono, ubicada entre el tercer y cuarto nivel, con 13 metros de altura. Los flancos están decorados con suntuosas arcadas doradas y termina en un ábside con un lugar reservado para el trono. La lámpara parece ser una enorme corona justo encima de donde debía sentarse el rey. En el tercer piso es importante el vestidor, decorado un estilo solemne en el que da la sensación de caminar por un escenario, entre cortinas, revestimientos de roble y frescos.

Independientemente de la arquitectura en Neuschwanstein sorprende también el equipamiento que poseía sistema de agua potable, calefacción, montacargas, timbres para servicio, es decir sistemas modernos en medio del aspecto medieval del castillo.

Ubicación del proyecto

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