La identidad cultural de una ciudad en su arquitectura

 

Cada ciudad tiene hitos que la identifican: torres, cúpulas, obeliscos, monumentos, antenas, un horizonte urbano inacabado, en constante recreación. Y en la creación de sus construcciones influyen el clima, las actividades económicas, sus tipos de familias y geografías

La ciudad habla de nosotros dice quiénes somos, cómo pensamos, lo que sabemos, en lo que creemos, y lo que ignoramos. Se ve al llegar, por el norte y por el sur una enorme mancha urbana, en la que sobresalen algunas torres y cúpulas de iglesia, unos cuantos edificios y una gran cantidad de construcciones verticales en proceso, principalmente al norte. Rodeada por el contorno de cerros que han atestiguado el tiempo vivido.

La ciudad de León nace entre ríos y manantiales, en un valle en que existían restos de construcciones prehispánicas, entre el camino real de Tierra Adentro (lo que hoy son las calles de la Luz, la Madero, la 27 de septiembre, vuelta en la Garita y Juan Nepomuceno), y el río hoy llamado de los Gómez, entre presidios, mesones, pueblos de indios y encomiendas. 

 

Inicialmente en la sociedad virreinal de castas: calles y construcciones para criollos, mestizos, indios y negros, zonas de la villa colonial. Templos (los hitos, construcciones elevadas), casas reales y barrios. 

La ciudadanía precapitalista del siglo 19 demandó construcciones que describían a sus moradores, así como su idea del gusto. De ahí las casas con huertas, o con talleres artesanales que se convertirían en picas, las casas de la aristocracia con zaguán, patios, pozo y pasillos con arcos, pueblo en medio de la red regional de la arriería, con mesones llenos de leyendas, costumbres e historias. 

Las inundaciones le dejaron cicatrices y reacomodos de familias, lomas pobladas en el porfiriato y ranchos cosmopolitas al pie de la vía del tren; dejó también las casas de las calles Independencia y la Luz, la colonia obrera y el barrio renacido después de las inundaciones, en una zona de fuerte actividad económica. 

 

El siglo XX entra a León en casas con pozo, con mezquite, con arcos, o atravesadas por un pasillo de la calle al fondo; con taller de rebocería, o pica, o pilas de curtido, huertas de duraznos, guayabas, limones o nísperos, con tejas donde caminaban de noche brujas y nahuales, rejas que rodeaban jardines cuidados por perros, arcos construidos para dejar pasar carruajes, que en la revolución ocultaban vehículos, una aristocracia fascinada por las modas europeas, calles con indígenas, catrines, obreros y charros, disputando las banquetas y sombras de las calles. El trazo urbano, la estética hablaba de la gente, en su arquitectura.

El siglo 20 trae expansiones geográficas y estéticas en la ciudad, las colonias llegan con expresiones locales de la arquitectura inspiradas en las vanguardias internacionales, un singular funcionalismo provinciano define a la aristocracia de las colonias Andrade y Arbide, que es relevado por casas de influencia californiana y nórdica en Jardines del Moral de los años 70. Además de ese mismo siglo, el trazo central de la carretera panamericana en el Bulevar López Mateos, la consigna para dejar de ser un “pueblo bicicletero” y construir además nuevos edificios que compiten en altura con las iglesias, que por 300 años fueron las construcciones más elevadas. Al mismo tiempo que amplios sectores populares crecen en amplias extensiones con dificultad para acceder a servicios. 

Ahora vemos que la línea del horizonte se pierde tras las construcciones verticales, que darán un nuevo rostro a la ciudad, los modernos fraccionamientos ofrecen ahora casas estilo Ibiza, Valencia, Niza, Florencia, inspiradas en nociones estéticas ajenas a la cultura local, se hace cosmopolita la ciudad y cae en el riesgo de entrar en dinámicas globales de estandarización, frente a las cuales la búsqueda propia de la identidad en momentos parece perderse.

 

  • ¿Qué dice actualmente la ciudad en que vivimos?

  • ¿Cómo son las casas en que florecen nuestras familias? 

  • ¿Cómo son imaginadas a las familias para las que se crean casas, o departamentos?

  • ¿Acaso es la casa-raíz suelo, alma y cuerpo, lugar en que se incuba la costumbre?

  • ¿Identidades que determinan estilos o estilos que dan identidad a familias, barrios y ciudades?

  • ¿Es nuestra, aún la ciudad?

  • ¿Las ciudades hablan aún sobre los gustos de sus habitantes por medio de sus casas y construcciones?

  • ¿Con que criterios se está re-creando y construyendo la ciudad? 

  • ¿Existe una “escuela” local de arquitectura, con una estética identificable?



*Lic. José Luis Galiano, jlgaliano@hotmail.com

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