México en el centro del mundo del vino

México cuenta hoy en día con el wine bar más grande e impresionante de América Latina y uno de los mejores 15 lugares en el mundo para vivir la experiencia del vino. Desde el pasado mes de agosto abrió sus puertas este recinto respaldado por el Concurso Mundial de Bruselas (CMB), un espacio donde, sin duda, se despiertan y activan cada uno de los cinco sentidos, al igual que cuando se cata una copa de esta milenaria bebida.

Ubicado en la colonia Juárez en la CDMX, el lugar busca, no sólo promover el consumo del vino en el país, sino que sus visitantes vivan una serie de experiencias inolvidables, relacionadas con dicha bebida, en cada una de las tres plantas (560 m2) que tiene la casa donde se ubica. En entrevista con Carlos Borboa, director del México Selection by Concours Mondial de Bruselas, habló sobre la historia del predio y el layout del recinto, que sin duda es un ejemplo a nivel mundial sobre este tipo de espacios de conocimiento y entretenimiento.

Desde el origen, la casa tiene su historia, fue construida al parecer en los años 20, por el arquitecto Antonio Rivas, quien además realizó varios de los predios en lo que era la Hacienda de la Teja. La vivienda albergó en los años 50 y 60 la primera sede del Piccadilly Pub, el primer bar de este estilo inglés en la CDMX. Por estas razones, la residencia está protegida y el nuevo proyecto debía respetar la fachada en su totalidad y algunos espacios aún originales; elementos de madera y parte de los mosaicos.

El diseño del proyecto, estuvo a cargo de la interiorista, Alejandra Medida y su socia, la arquitecta Fernanda Arriola; en compañía de Carlos Borboa y Baudouin Havaux, presidente del CMB. El objetivo era replicar un poco lo que es el vino, “una mezcla de clasismo y técnicas históricas para lograr sabores, olores y texturas, pero aplicado a procesos tecnológicos modernos y contemporáneos” define Borboa. “Queríamos tener un sitio histórico, con muchos elementos recuperados, mezclados con otros modernos y con tecnologías de vanguardia”.

A manera de ejemplo, se recuperó la fachada en su totalidad, especialmente las columnas del balcón y toda la herrería, que es igual a la existente en las casas vecinas, también hechas por Rivas. En contraste, la iluminación de todo el lugar, creada por Carlos Carreño, de BCA Taller de Diseño, busca ser muy teatral, pero con muchos “spot lights”, luces LED, y otros elementos que resaltan los objetos dentro de cada espacio.

A propósito del espacio, está dividido en diferentes módulos de experiencia, con la intención de que el visitante pueda pasar un día completo y viva diferentes actividades. Cada uno de estos lugares tiene su magia. El primero es netamente un wine bar, el lugar está acondicionado como cualquier bar europeo, con algunos detalles especiales como las paredes cubiertas de corcho de Amorin Cork de Portugal, acompañadas de espejos, una barra hecha de un tronco único de parota, con una base negra, como barro mexicano. Atrás, se ubica una estantería con los vinos que se sirven por copeo y un show room de infusiones, la iluminación va dirigida a las mesas y luces led en la barra y en la estantería. 

Al final y para separar este ambiente hay una repisa con una marca de copas, que cuenta con un tragaluz gigante, iluminado con luces Led. Con ello pasamos a lo que se denomina el Meiko Lab, un espacio donde se instaló una maquina especializada en lavar copas de forma totalmente inocua. Esta pieza fue montada como en un museo, en una sala con mosaico en blanco y negro en el piso y las pareces en el mismo elemento, pero negro brillante y con una vitrina para que los visitantes puedan ver cómo funciona y al final entrega copas 99% libres de gérmenes, bacterias o virus, incluyendo SARS, NHN1 y COVID19. Después de esta área hay un pabellón de vinos de la región productiva de Ningxia en China, un rincón con elementos muy representativos de dicho país como el color rojo en la pared, y en el muro un dragón hecho con escamas de cerámica doradas.

Al final de la planta baja, se encuentra tal vez el mejor lugar de todo el bar, la Wine Library, el lugar más mágico del recinto, una biblioteca vínica con racks diseñados exclusivamente para mantener el grado de inclinación que deben tener las botellas, además, con un sistema para que se muevan naturalmente en caso de un terremoto y no se caigan o rompan, en este espacio se pueden ver 700 etiquetas distintas, pero es posible guardar hasta 3,500 botellas, todo el lugar tiene iluminación Led, y en el centro cuenta con una lámpara con movimiento, simulando la respiración, tal cual como el vino que aún en la botella, respira y se va transformando; esta sala se mantiene a 18°C. El objetivo es que los visitantes del bar puedan entrar y seleccionar el vino que desean consumir, además hay espacio para realizar catas o experiencias de vino pequeñas. En la segunda planta de la Wine Library, hay un espacio patrocinado por United Airlines donde sus clientes Premium pueden acceder con un código QR y degustar algún vino en cortesía, allí están en exposición las tres mil botellas ganadoras en la última edición del CMB. El interiorismo de esta zona destaca los colores de la marca gris y azul más otros elementos.

El siguiente espacio de transición es el Lounge Room, un salón tipo europeo, especialmente británico, aunque parece un bistró francés, con tapices y mucho verde en plantas y textiles, con asientos volados en las paredes en color camel con acabados tipo Chester y el techo original del Piccadilly Pub con sus columnas y con un naranjo japonés que además de belleza esparce su aroma a todo el lugar, allí también hay la imagen de un viñedo que es una puerta falsa para quienes quieran seguir aprendiendo sobre vino, entren a la Escuela de Sommeliers Mexicanos y a la de Té.

En general todo el espacio cuenta con dos hilos conductores, uno es la música, presente en todos lados, aunque con diferentes decibeles según el lugar. En las diferentes pantallas del bar hay paisajes de viñedos con sonidos ambientales de aves y de aire corriendo entre las vides. La iluminación es el otro conductor, toda trasmite mucha teatralidad, además la tecnología en estos sistemas está presente en todo el lugar, con cámaras infrarrojas, luces Led, los ángulos en que se aplicaron y su presencia en todos los rincones, esquinas, divisiones, etc, hacen una experiencia sensorial increíble en el lugar. 

Finalmente, el objetivo era brindar un espacio muy acogedor para todos aquellos a quienes les gustan los vinos, un lugar que destaque esta bebida con sus características, y que muestre que este líquido debería ser parte de la vida cotidiana y la dieta de los mexicanos cada día. Para lograrlo, la mejor forma fue con el apoyo del CMB, una institución a nivel mundial que realiza desde hace 27 años, un concurso que reúne más de 10 mil etiquetas de vino de 54 países cada año, el objetivo es que el Wine Bar cuente con esas etiquetas, como firma Carlos Borboa, “es una gran oportunidad para los mexicanos y quienes nos visiten del resto del mundo de disfrutar estos vinos”.

 

*MCO. Mónica Lucía Pulido Celis, directora de contenidos Revista Arkin, monicalucia.arkin@gmail.com

 

 
 

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