Durante el siglo XX se presentó un auge en el
mundo arquitectónico en México que desencadenó en el diseño de piezas de
interiorismo. Prácticamente todos los grandes profesionistas de la época
crearon sillas que hasta la fecha y aunque a veces no lo recordamos o solo
conocemos las edificaciones realizadas, son el resultado del buen trabajo que
hicieron estos arquitectos y artistas del diseño.

Uno de los principales ejemplos en este sentido es la silla México, de Diego Mantthai, diseñada en 1970 y considerada hoy en día como una de las más emblemáticas del diseño industrial de nuestro país en el siglo XX. Es, aunque sueñe sencillo, la interpretación moderna de la tradicional silla de madera de estructura ortogonal y con el asiento tejido en tule; la estructura de esta versión moderna es en acero cromado, las patas y postes del respaldo son tubos y los travesaños son secciones planas también metálicas. Aunque el tejido es en tule, la versión actual cuenta con un formato cuadrado, no converge en el centro, sino que es asimétrico.

Es interesante cómo este cojín tejido rodea suavemente las cuatro patas tubulares en sus esquinas, solo rebasado unos centímetros desde el marco de acero, hecho que produce una serie de reflejos. Otra diferencia es que la actual esta armada a base de tornillos que son visibles, cromados y delatan la estructura y mecánica del mueble. 

Después de estos cambios en su diseño la Silla México ha tenido variaciones en su tamaño y altura, pero conserva su esencia. Es importante destacar que la silla México está creada como pieza única, no como parte de un comedor o de otra serie de muebles y evidentemente podría ser utilizada en prácticamente todos los lugares.