Urbanismo Táctico ciudades post COVID19

 

Debido a la pandemia del COVID19 muchos arquitectos e ingenieros en el mundo están “reimaginando” cómo deben ser las ciudades en un futuro cercano. Mrinal Rammohan y Anna Watson, pertenecen al equipo de Diseño Urbano de Foster+Partners y editaron un artículo en la revista digital +Plus donde plantean tres estrategias para ayudar a su ciudad a sobrevivir a la enfermedad. Sus conclusiones se basan principalmente en la vida en Londres, pero se pueden aplicar a nuestra realidad mexicana o del Bajío. 

Seguramente algunas de las medidas sanitarias actuales se reducirán, en la medida en que las curvas de infección se aplanen, pero habrá otras que permanecerán vigentes en un futuro cercano o para siempre. El mundo ha vivido situaciones de pandemias en diferentes periodos a lo largo de su historia; la actual, tiene dos ventajas principales: una los avances de la medicina moderna y dos las tecnologías digitales. Esta segunda, ha cambiado radicalmente la forma en la que trabajamos, nos movilizamos y convivimos, es decir la esencia misma de las ciudades.

 

En concreto, sobre las tres propuestas, la primera se refiere al uso de espacios públicos. En Londres la gente usualmente visitaba restaurantes, museos y bares; lugares cerrados para salir de los pequeños departamentos donde usualmente viven. Con el COVID19 lo ciudadanos han buscado espacios al aire libre, como parques locales, calles y jardines. Sin embargo, la capital inglesa tiene más o menos 800 km de áreas verdes, pero solo el 26% son espacios públicos, el 36% son jardines privados y el resto, en gran parte, está acordonado para la agricultura.  “La pandemia ha puesto de relieve estas desigualdades espaciales: entre las personas que tienen jardines privados y los que no; aquellos que tienen acceso a espacios verdes públicos versus personas que viven demasiado lejos de ellos. Una forma de remediar esta desigualdad de acceso a las áreas verdes es recuperar el espacio de los automóviles y entregarlo a las personas”, señala el artículo.

La propuesta de los autores es convertir algunas calles de la ciudad en cinturones verdes en miniatura alrededor de las casas. “Más allá de proyectos urbanos centrales (como grandes avenidas convertidas en calles para peatones), lo que se necesita es una inversión más granular en intervenciones tácticas a pequeña escala en el nivel de la calle residencial. Por supuesto, no todas las calles son iguales y algunas son más adaptables que otras. Para determinar qué caminos del vecindario podrían transformarse, se requerirá un proceso de tamizado sistemático que consideraría los patrones de circulación del tráfico, la proximidad a la infraestructura verde, así como las necesidades de la comunidad”. 

 

Tanto en Londres como en nuestras ciudades del Bajío, tenemos aplicaciones, comités de colonos y hasta secretarias de desarrollo humano locales, que buscan mejorar la convivencia con los vecinos, pero, “sobre todo, necesitamos lugares, jardines comunitarios delanteros en lugar de automóviles estacionados, donde los vecinos puedan reunirse y los niños puedan jugar”, señalan Rammohan y Watson.

Movilidad activa

La segunda propuesta de los autores, tiene que ver con la movilidad, según datos, en Londres el 35.5% de los viajeros dependía del transporte público, 37% se movilizaba en autos privados, el 25% caminaba y solo el 2.5% lo hacía en bicicleta. Con la pandemia hubo una reducción del 85% de vehículos en las calles, pero aumentó la renta de coches, es decir, probablemente quienes usaban transporte público han buscado este recurso para evitar contagiarse. “Como el transporte público continuará siendo una fuente de angustia para los viajeros, la solución lógica es invertir en infraestructura para peatones y ciclistas”. 

 

Añade el artículo, que “Identificar las rutas relevantes es una tarea difícil ya que es probable que haya un cambio en los patrones de movilidad y los modos de transporte. Los diseñadores deberán consultar a las autoridades locales para identificar las calles apropiadas para la reutilización creativa. Mientras tanto, dada la política de transparencia en la capital, podemos extraer los cientos de conjuntos de datos para desarrollar una comprensión más completa de la infraestructura actual y encontrar soluciones creativas para reutilizar las calles para la movilidad activa”.

En lo local, también correspondería hacer una evaluación sobre las rutas actuales, su uso y quien las utiliza, con la idea de aumentar al menos en un 10% el uso de la bicicleta o de la movilización activa. En concreto los autores señalan que, “hoy, la calle residencial promedio proporciona dos tercios de su ancho para vehículos y solo un tercio para peatones. Nuestra visión ve la calle transformada en un espacio para la comunidad, una arena pública en lugar de una ruta directa. La consolidación del estacionamiento crea una oportunidad para priorizar caminar y andar en bicicleta, y el territorio recuperado se puede usar para crear áreas con más vegetación, asientos y un vertedero centralizado de desechos que ayudará a liberar los jardines delanteros”.

 

El último punto, tiene que ver con la movilidad hacia el trabajo, antes de la pandemia solo el 5% de las personas que trabajan lo hacían desde casa, la cifra subió en estos meses al 50, es probable que con la nueva normalidad el proceso de regreso al trabajo sea lento o que muchas personas trabajen definitivamente desde casa. Además, buena parte del trabajo se realizaba en el Distrito Financiero de Londres, un lugar donde sólo hay oficinas y no vivienda, por tanto, la gente vivía a mínimo 50 minutos del lugar. 

Relacionado con esto, el comercio se había concentrado últimamente en centros comerciales, ahora se ve la posibilidad de reactivar las calles comerciales dentro de los barrios, el 38% de la población vive a tres minutos a pie de una calle principal, otros están a cinco o 10 minutos o a un corto paseo en bicicleta. La idea es reactivar estas calles y que, además, las viviendas abandonadas se conviertan en centros de trabajo. “Hasta que la arquitectura de los hogares se ponga al día con nuestras nuevas situaciones de trabajo flexibles, una red difusa de espacios de trabajo compartido a pequeña escala podría convertirse en la nueva tienda insignia de la calle principal, permitiendo a los residentes trabajar y jugar localmente. Esto contribuiría de alguna manera a transformar los enclaves residenciales con sueño y las calles polvorientas en barrios vibrantes de uso mixto”.

Finalmente, “la respuesta a la amenaza de Covid-19 representa un momento decisivo para Londres y muchas otras ciudades del mundo, y al igual que las crisis anteriores, creemos que surgirá más fuerte en el otro lado debido a la densidad de talento que transformará esto. desafiar a una oportunidad”.

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