El renacer de una casona porfiriana
1 julio, 2026 / Segundo Piso Arquitectura

Restauración e interiorismo contemporáneo dan nueva vida a un espacio cargado de historia en Mérida.
Ubicado en el corazón de Mérida, AGUILEÑO surge de la restauración y resignificación de una antigua casona porfiriana transformada en un restaurante experiencial, donde arquitectura, interiorismo y narrativa convergen para construir una atmósfera única.
El proyecto se inspira en la historia ficticia del General Augusto Aguileño, un personaje perteneciente a la élite del Porfiriato cuya caída da origen al concepto espacial. La casona se concibe como el vestigio de un esplendor perdido, suspendido entre la opulencia, el abandono y la memoria.

La intervención arquitectónica privilegia la conservación de la esencia histórica del inmueble, preservando las huellas del tiempo como parte de su identidad. Muros erosionados, texturas desgastadas, pátinas naturales y materiales originales se integran como un lenguaje que aporta autenticidad y profundidad.
Elementos como las arcadas monumentales, columnas ornamentadas, herrería, carpinterías de madera y pisos de pasta restaurados mantienen el protagonismo de la arquitectura original, permitiendo que el edificio conserve su carácter y su valor patrimonial.

El interiorismo reinterpreta la elegancia de las residencias porfirianas tropicales desde una visión contemporánea, generando un equilibrio entre sofisticación y decadencia. Maderas oscuras, mármoles de vetas marcadas, textiles aterciopelados, metales envejecidos y una paleta en tonos verdes, vinos y tierras cálidas construyen una atmósfera íntima y teatral.
La vegetación invade patios y espacios interiores, evocando una residencia detenida en el tiempo y estableciendo un diálogo constante entre naturaleza y arquitectura. Cada salón, corredor y patio desarrolla una identidad propia mediante candiles, cortinajes, murales y objetos cuidadosamente seleccionados que refuerzan la narrativa del proyecto.

Las nuevas intervenciones contemporáneas fueron integradas con discreción para convivir con la arquitectura histórica sin competir con ella. Esta estrategia permite que los elementos actuales complementen el inmueble original, respetando su esencia y fortaleciendo la experiencia espacial.
Más que un restaurante, AGUILEÑO propone una experiencia inmersiva donde restauración, interiorismo y ficción se unen para devolver vida a una casona histórica de Mérida desde una mirada contemporánea.

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