Arquenta – Arquitectura que nace de escuchar, imaginar y construir
26 agosto, 2026 / ARQUENTA
Para Gabriel Mendoza Laurel, la arquitectura no comienza con una línea sobre el papel ni termina con la entrega de una obra. Es un proceso que inicia mucho antes: en la observación, en la memoria, en la capacidad de escuchar y en el ejercicio de imaginar cómo será la vida dentro de un espacio.
Su historia profesional está ligada desde el origen a una sensibilidad particular hacia el entorno. Nacido en Xochimilco, creció rodeado de una arquitectura tradicional cargada de identidad: construcciones de adobe y piedra, Construcciones del Siglo XVI como haciendas e Iglesias con sus contrafuertes, patios, arcos, fuentes, bóvedas, muros de gran espesor, vigas de madera y espacios que respondían de manera natural al clima y a la forma de habitar.

Aquella convivencia temprana con espacios frescos, serenos y profundamente ligados a la tradición dejó una huella en su manera de entender la arquitectura. Más adelante, esa inquietud encontraría una dirección profesional y se transformaría en una trayectoria construida a través del diseño, la ejecución y el aprendizaje constante.
Su paso por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, representó una etapa fundamental en su formación. Experiencias como el desarrollo de un proyecto para un rastro municipal en Emiliano Zapata, Morelos, o una terminal de autobuses en El Oro, formaron parte de una etapa en la que comenzó a comprender que la arquitectura no se limita al ejercicio académico, sino que debe responder a necesidades concretas, territorios específicos y personas reales.
Posteriormente, su trayectoria profesional le permitió participar en proyectos de gran escala y complejidad, entre ellos el World Trade Center de la Ciudad de México y el Centro de Exposiciones de la Ciudad de México, además de diversos desarrollos comerciales y habitacionales en Bahías de Huatulco y otras regiones del país.
A lo largo de su formación y ejercicio profesional, Gabriel Mendoza Laurel tuvo la oportunidad de aprender junto a arquitectos y profesores que contribuyeron a la construcción de su propia visión. Influencia de maestros como el Arq. José María Buendía y la Arq. Tania Larrauri, así como del Dr. Jorge González Claverán durante sus estudios de posgrado.
Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó apenas dos años después de egresar de la universidad, cuando tuvo la oportunidad de participar en el despacho del Arq. Bosco Gutiérrez Cortina, colaborando en el dibujo y desarrollo del proyecto del World Trade Center de la Ciudad de México.
Más adelante, mientras cursaba la Maestría en Arquitectura en el Instituto Politécnico Nacional, también formó parte del taller del Arq. Andrés Casillas de Alba.
En proyectos como el WTC, donde la coordinación y el flujo de información eran fundamentales para el avance de la obra, comprendió el valor de trabajar bajo presión sin perder claridad en los objetivos.
Posteriormente, su experiencia como jefe de proyecto en la ampliación de una plaza comercial en San Luis Potosí, dentro de GUTSA, representó otro momento importante en la construcción de su criterio profesional. La responsabilidad otorgada a una edad temprana se convirtió en un reto que fortaleció su capacidad para coordinar, decidir y asumir compromisos.

En 2014, Gabriel Mendoza Laurel decidió consolidar su propia práctica profesional bajo el nombre de Arquenta.
El despacho surgió a partir de una invitación para participar en la Incubadora de Empresas del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro, un proceso que permitió formalizar una experiencia profesional orientada al diseño y la construcción residencial para clientes particulares.

Desde el inicio, la firma identificó dos factores que con frecuencia generan incertidumbre durante una obra: el tiempo y el costo.
A partir de esta reflexión, Arquenta fue desarrollando una metodología propia enfocada en analizar el proyecto con profundidad antes de iniciar su construcción. La intención es que el diseño, la definición de espacios y la planeación económica formen parte de un mismo proceso.
La metodología de Arquenta se estructura en siete etapas que acompañan al cliente desde el primer acercamiento hasta el cierre de la obra. La participación del cliente no se limita a aprobar un diseño. Forma parte activa del proceso desde las primeras entrevistas, durante la definición arquitectónica, la consolidación del presupuesto, la construcción y las etapas finales.
El objetivo es que diseñar y construir una residencia no se convierta en una experiencia marcada por la incertidumbre, sino en un proceso donde las decisiones se toman con información, planeación y una visión clara del resultado que se desea alcanzar.

Su portafolio incluye proyectos desarrollados en algunos de los principales fraccionamientos de Querétaro, como El Campanario, Juriquilla, Cumbres del Lago, Hacienda Carlota y Vista Real, así como proyectos en Angelópolis, Puebla.
Sin embargo, para Gabriel Mendoza Laurel, la importancia de un proyecto no depende necesariamente de su escala. Una ampliación o una remodelación puede representar el mismo compromiso que una residencia de gran tamaño. Lo importante está en comprender aquello que hace particular a cada persona y traducirlo en arquitectura.
Las experiencias junto a arquitectos de renombre y la participación en proyectos de gran escala contribuyeron a la formación de Gabriel Mendoza Laurel, pero su identidad profesional se ha construido a partir de una búsqueda personal.
El gusto por la arquitectura, la pasión por el proceso creativo y la capacidad de alinearse con los deseos y expectativas de cada cliente se han convertido en algunos de los principios que definen su práctica.
Las enseñanzas acumuladas durante años de profesión, el estudio de cada terreno y la comprensión de las necesidades particulares de cada cliente se integran en una manera de hacer arquitectura que busca mantener siempre un mismo punto de partida: entender antes de diseñar.

Al mirar hacia el futuro, Gabriel Mendoza Laurel reconoce que la arquitectura atraviesa una transformación profunda.
Los nuevos programas de diseño, las herramientas digitales y la inteligencia artificial están ampliando las posibilidades para analizar, visualizar y desarrollar proyectos. Sin embargo, desde su perspectiva, la incorporación de estas tecnologías no debe sustituir el proceso creativo, sino complementarlo.
Las primeras ideas que se construyen mentalmente, las líneas trazadas sobre el papel, las correcciones, los intentos y la búsqueda constante hasta encontrar una solución que comienza a adquirir forma.

Para Gabriel Mendoza Laurel, el futuro de la arquitectura se encuentra precisamente en ese equilibrio: la capacidad de aprovechar las nuevas herramientas sin perder el valor de observar, imaginar y disfrutar cada etapa del proceso.
Porque en la arquitectura, como en cualquier oficio creativo, cada participante aporta algo distinto. La juventud aporta nuevas miradas; la experiencia ofrece perspectiva; la tecnología amplía las posibilidades y la pasión mantiene vivo el deseo de seguir creando.





