Injusticia espacial: la ciudad como estructura de opresión
29 mayo, 2026 / Obed López Rodríguez

El pasado 3 de mayo, en Casa Cuévano, se llevó a cabo el foro “Injusticia espacial: privilegios y opresiones generadas por la ciudad”, organizado por el grupo interdisciplinario Voz en el Espacio. Los ejes temáticos fueron tres:
Cuerpo, movilidad y experiencia del espacio, a cargo de la activista y artista interdisciplinaria Gabriela Jesús; Espacio público, género y derecho a la ciudad, a cargo de la antropóloga social Liliana Vidó Zamora; y Ciudad como proyecto político-económico, a cargo de Obed López Rodríguez (su servidor).
En este pequeño texto, les comparto una serie de reflexiones e ideas que surgieron a partir de las increíbles exposiciones de mis compañeras y la consecuente conversación con las y los asistentes.
¿Qué es la justicia?
La justicia se refiere a las condiciones institucionales necesarias para el desarrollo de las capacidades individuales, de la comunicación colectiva y de la cooperación. La injusticia, por otro lado, se refiere a la restricción de estas capacidades, y se manifiesta principalmente a través de la opresión. Esta, suele definirse como un ejercicio de tiranía (que se ejecuta a través de la violencia física extrema) por un grupo gobernante hacía uno vulnerable, de modo que, es siempre visible y fácil de identificar.

Sin embargo, los mecanismos a través de los cuales se oprimen a grupos vulnerables no suelen aparecer tan visibles. La opresión es estructural, es decir, está en las normas, hábitos, símbolos y prejuicios que nos rodean que no se cuestionan. Gabriela Jesús señalaba que no hace falta llevar a cabo un análisis extenso y densamente académico para dar cuenta ello. Basta con pasear por un parque, un jardín, un fraccionamiento o cualquier espacio público (como la banqueta) para observar que la opresión, y por lo tanto la injusticia, está prácticamente en todos lados. ¿Por qué sucede esto? Es extraño si consideramos lo que tantas veces se nos ha repetido, como que “es, simplemente, una cuestión de mentalidad”.
¿Será entonces cuestión de cambiar nuestra mentalidad, para que mejore la movilidad de miles de personas que habitan las periferias? ¿Será así que las mujeres dejen de sentirse inseguras e incómodas en el transporte público? O bien, una vez cambiando nuestra mentalidad, ¿las ciudades se reconstruirán por sí solas para ser más accesibles para personas con discapacidad?
Evidentemente esto no funciona así. La opresión se manifiesta materialmente, y por lo tanto necesita de un lugar físico en el que pueda desplegarse. Hoy la ciudad (la capitalista, por supuesto) es el espacio

de la opresión. Esta ciudad busca ante todo garantizar la reproducción del capital ¿Qué implica esto?, que su funcionamiento depende de la articulación de diferentes opresiones, puesto que, en aras de cumplir con este objetivo, el capitalismo arrasa con todo lo que se lo impide. Que una persona no produzca, consuma o se mueva bajo los parámetros capitalistas, ya justifica su olvido o su sistemática opresión. Por eso, como se insistió en el foro, la injusticia espacial es estructural, no basta con reconstruir las paradas del camión o las rampas en las banquetas, la posibilidad de una ciudad justa solo se dará cuando se reconstruya de fondo el modelo que habitamos hoy, es decir aquel que funciona oprimiendo a los grupos vulnerables.
Fotografía: r0tads3ntir


